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Con
el retiro de los doctores Martínez y Navarrete, que se habían
pensionado en los años anteriores, la dirección del programa
Canguro fue asumida en 1995 por el doctor Antonio Suárez. Cambios
importantes en el país y alrededor del programa modificaron su
funcionamiento. El primero de ellos fue el retiro de Juan Aguilar de la
dirección de UNICEF, y la modificación de sus políticas
de apoyo, en las que no se encontraba ya el Programa Canguro. La oficina
regional fue trasladada a Venezuela.
La entrada en vigencia de la Ley 100 a mediados de ese año generó
algunos cambios en la actividad médica, modificando los tiempos
de trabajo y fortaleciendo al sector privado. Instituciones como el IMI
debían ahora buscar clientes. El número de pacientes en
el programa canguro se redujo: de 40 consultas diarias a 15 o 20 aproximadamente.
La Secretaría de Salud Distrital enviaba ahora muy pocos pacientes
y se atendía entonces sólo a los que traían remisión.
En la constante crisis económica del IMI el año de 1998
fue uno de los más difíciles.
El programa continuó pese a las dificultades. Entre 1995 y 1996
se logró aumentar sustancialmente el número de ventiladores
mecánicos, reduciendo la mortalidad de niños prematuros
por problemas respiratorios. El doctor Suárez participó
en el comité de lactancia materna, y continuó su promoción
a través de charlas que se realizaban en La Casita. En compañía
del doctor Novoa, radiólogo, amplió la realización
de ecografías cerebrales entre los pacientes del programa, con
el fin de diagnosticar precozmente la hemorragia intracraneana, patología
muy frecuente en los prematuros.
El doctor Suárez organizó también la consulta externa
por edad cronológica y por peso. Para ello dividió a los
pacientes en grupos: los que se atendían a diario, semanalmente
y en lapsos superiores. Realizó además cálculos de
los estándares de crecimiento y desarrollo de los niños.
Con el objetivo de obtener mayor ganancia de peso en los niños,
introdujo en ocasiones la leche artificial en la dieta.
En marzo de 1998 la doctora Gloria Barcenas asumió la dirección
del Programa Canguro. Una de sus primeras iniciativas para hacer frente
a la crisis económica del sector, fue la de ofrecer un paquete
de servicios a través de la Secretaría de Salud, aumentando
de esta forma el número de pacientes. En compañía
de las doctoras Nathalie Charpak y Zita Figueroa elaboraron un manual
para el manejo estandarizado de los prematuros. En él, se estableció
que antes de dar de alta a un bebé prematuro, éste debía
ser por un grupo interdisciplinario de profesionales, y su madre recibir,
por parte de las enfermeras, el entrenamiento necesario para hacerse cargo
de su cuidado. Se implemento la "hospitalización a domicilio",
con controles diarios a los niños, haciéndolos más
espaciados en la medida que ellos fueran evolucionando positivamente.
La doctora Barcenas además, realizó la investigación
Programa Madre Canguro: Medicina Basada en la Evidencia. En ella, Barcenas
revisó y clasificó toda la bibliografía publicada
sobre el Programa Canguro, para demostrar su importancia. Con este trabajo,
que se presentó a los miembros de la Sociedad Colombiana de Neonatología
Capítulo Bogotá, se logró la validación académica
de la metodología canguro. Se reconoció que el programa
podía y debía ser utilizado sin temores, cumpliéndose
con todas las recomendaciones.

Dentro del equipo de personas que trabajaron con la doctora Barcenas se
encontraban la licenciada en enfermería Mercedes Arias, las terapeutas
ocupacionales y de lenguaje de la Universidad Manuela Beltrán,
las terapeutas físicas de la Universidad Nacional, la carrera de
Psicología de la Universidad Nacional, el Comité de Lactancia,
y los doctores David Medina, oftalmólogo, Gabriel Díaz,
cardiólogo, Carlos Julio Ramírez, ortopedista y Jaime Arias,
neurocirujano.
A partir del mes de marzo de 2002 la doctora Lina María Montaña
R. asumió la dirección del programa. Con ella conforman
el equipo actual de trabajo: el Dr. Julio Wilfredo Leyton Bastidas, el
ginecoobstetra Jaime Arenas Gamboa, los especialistas que apoyaron a la
Dra. Bárcenas, la enfermera Betssy Maribell Salomón Abril, las
auxiliares de enfermería Esperanza Naranjo Ramírez, Disney
Patricia Vera Cardona, Graciela Ávila Aldana, Maritza Jiménez
Pamo, la nutricionista Elena Navas Ariza, la pasante de nutrición
de la Universidad Nacional de Colombia Edna Margarita Moreno Martínez,
las terapeutas ocupacionales Janeth Parra Rico y María Ema Grimaldo,
la psicóloga Alba Luz Henao Montoya, las trabajadoras sociales
Luz Marlene Toquica Bautista, María Teresa Montano Bayona, Soraida
Fernández Morales, Nelly Edith Bautista Casteblanco, las enfermeras
Patricia Farías Jiménez y Rosalba Bernal Prieto, la educadora
Carmenza Acosta Velandia, el diseñador gráfico Edgar Hernando
Arias Combariza y el historiador Elías Gómez Contreras.
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